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Música Clásica y ópera de Classissima

Edward Elgar

jueves 29 de septiembre de 2016


camino de musica

21 de julio

Gerald Finzi: In terra pax

camino de musicaGerald Finzi: In terra pax GERALD FINZI: IN TERRA PAX Gerald Finzi es el compositor que traemos hoy a Camino de Música. probablemente no sea muy conocido por la gran mayoría, así que vamos a hacer un poco de resumen de su vida y su obra. Gerald Finzi (1901 — 1956) fue un compositor británico de la primera mitad del siglo XX, continuador de la gran tradición inglesa que encarnaron Elgar, Parry, Stanford y Vaughan Williams. Su imagen popular es la de un pastoralista lírico, lo que hizo que su música pareciese pasada de moda incluso en el transcurso de su vida. En su casoRead More → Escuela Británica (Historia de la música) Ralph Vaughan Williams – Escuela Británica Liszt – Via Crucis Fréderic Chopin – Documental Diseccionando el Aleluya de Handel

Ya nos queda un día menos

18 de junio

La primera sinfonía de Elgar por Barenboim y Oramo

Dos interpretaciones de la Primera sinfonía de Elgar: la de Sakari Oramo al frente de la Real Filarmónica de Estocolmo registrada por el sello BIS en 2013 y la de Barenboim y Staatskapelle de Berlín grabada para Decca en septiembre de 2015. Esta última, obviamente, se parece mucho a la que le escuché dos meses antes en el Palau de la Música de Barcelona.   Aun a riesgo de repetir lo que escribí entonces, quiero señalar que esta interpretación es quizá una de las más significativas muestras del estilo de Barenboim en fechas recientes. Por un lado, el ardor dramático, el sentido trágico y la fuerza visionaria que le han caracterizado desde siempre. Por otro, ese lirismo voluptuoso –aunque nada narcisista– y esa particular sensualidad impregnada al mismo tiempo de ternura y espiritualidad que ha desarrollado a lo largo de estos últimos años. Filtrados todos estos ingredientes con un indisimulado espíritu germanófilo pero huyendo como de la peste de lo excesivamente denso o pesado –como en su último Bruckner, el maestro ha logrado alcanzar el perfecto punto de equilibrio entre músculo, ligereza y transparencia–, y añadiendo además un fraseo de enorme flexibilidad que es capaz de pasar del mayor arrebato a la concentración extrema, el de Buenos Aires nos entrega una interpretación incandescente y profunda a partes iguales que alcanza su punto álgido en un Adagio de un humanismo y una belleza conmovedoras. La toma es en vivo –público perfectamente audible en el arranque del último movimiento– y se realizó en la Philharmonie berlinesa en septiembre de 2015 con notabilísimos resultados. La comparación con la nueva interpretación de Barenboim no le sienta bien al registro de Sakari Oramo. Y eso que se trata de una muy notable lectura: de pulso firme, muy bien expuesta, dicha con convicción, por completo exenta de pesadez y de retórica vacua, brillante cuando debe y muy emotiva en el maravilloso Adagio, no siendo difícil encontrar –empezando por los redobles de timbal del arranque– detalles de gran clase. Pero se echan de menos, insisto que cuando se realiza la pertinente comparación, esa flexibilidad, esa imaginación, ese ardor visionario y, sobre todo, esa poesía de altísimos vuelos de la interpretación del argentino, como también verdadera grandeza en el final. El disco de BIS, muy bien grabado pero no con la pericia del de Decca, se completa con una Obertura Cockaigne –grabada en 2012– vibrante, vitalista y llena de desparpajo, adecuadamente incisiva en la tímbrica y de gran vigor rítmico, pero también un punto más nerviosa de la cuenta. Oramo debería haber estado más atento a la nobleza, la elegancia y el vuelo lírico que también pide la obra. La interpretaciones de Barbirolli y Tate me parecen claramente superiores. En cuanto a la sinfonía, lo de Barenboim parece difícil de igualar: a mi entender, uno de sus mejores discos en su faceta de director.




Ya nos queda un día menos

31 de mayo

Zukerman en Murcia: gran Beethoven, decepcionante Brahms

Gracias a un cambio de última hora en la programación del Auditorio Víctor Villegas de Murcia he podido por fin cumplir mi sueño de escuchar a Pinchas Zukerman (Tel Aviv, 1948) en directo. Y además en su doble faceta de violinista y director, pues en el concierto del pasado sábado 28 se ponía al frente de la Royal Philharmonic Orchestra culminando una gira española que incluía programas diversos. Me tocó uno de los más interesantes: Concierto para violín de Beethoven y Cuarta sinfonía de Brahms. Por desgracia, las cosas funcionaron mejor en la primera parte que en la segunda. Zukerman había grabado en dos ocasiones el concierto beethoveniano. La primera de ellas en 1977 para DG junto a un dramático e inspiradísimo Daniel Barenboim, con resultados excepcionales. La segunda en 1991 bajo la batuta de Zubin Mehta, recreación globalmente menos lograda a pesar de la concentración y la magia del Larghetto. Y aún hay otra grabación que podría comercializarse, la ofrecida hace tan solo unas semanas para celebrar el ochenta cumpleaños del maestro indio, que ha ofrecido el canal Arte sin que un servidor haya tenido aún la ocasión de verla. La recreación que escuché en Murcia se parece bastante en lo conceptual a las dos editadas en compacto: ortodoxa en el mejor de los sentidos, diríamos que canónica, en una línea antes clásica que romántica. Esto no significa poco variada en lo expresivo o escasa de tensión, en modo alguno, sino perfectamente equilibrada entre expansión lírica, dramatismo y vitalidad; entre belleza sonora –extraordinaria– y contenido, entre el respeto a la forma y la subjetividad interpretativa. Por eso mismo, se podrán preferir otros enfoques más radicales y visionarios, como el que plasmó en compacto su íntimo amigo Itzhak Perlman asimismo con Barenboim en su registro de 1986, como también habrá quien eche de menos el humanismo increíble de Menuhin, pero en su línea resulta una referencia. Dicho todo esto, hay que reconocer que el violín de Zukerman, aun espléndido, no ha estado en Murcia a la celestial altura de su lectura de 1977. Pero no tanto por las relativas imprecisiones técnicas que delatan su edad –algunos miembros de la orquesta agachaban la cabeza cuando el maestro metía la pata, aunque a mí y a la mayoría de los melómanos estas cosas nos importan tres pimientos–, como por algo que empezó a quedar patente hace ya bastante tiempo, que es una cierta pérdida de inspiración por parte del artista. Pérdida que se ha visto compensada por una ganancia no poco importante, que es su categoría como director: sin la personalidad poderosísima de un Barenboim, pero con más garra que Mehta, nuestro artista ofreció una dirección no ya inmaculada sino sencillamente espléndida, que en lugar de plantear la oposición entre orquesta y solista ahondando en el carácter más trágico de la música –como hacía el de Buenos Aires–, establecía un diálogo equilibrado y ajeno a claroscuros, más terrenal que trascendido –el segundo movimiento podía haber ofrecido aún más poesía– pero muy bien tensado, emotivo y de enorme belleza. Clasicismo es, nuevamente, el término apropiado. La orquesta, que incluía algunos espléndidos solistas, se mostró a muy buen nivel. Menos bien la Cuarta de Brahms. Ya desde un arranque lineal, sin magia alguna, quedó en evidencia que Zukerman no sintoniza con la partitura. Pero que nadie piense que se trata de un violinista metido a director: sus espléndidas recreaciones de Haydn, o su filmación televisiva de la Sinfonía nº 5 de Mendelssohn, por no hablar de su reciente disco con música de Elgar y Vaughan Williams, nos hablan de un notable maestro. Simplemente, no posee afinidad con este repertorio al ponerse en el podio. Ni la orquesta le sonó a Brahms, ni la expresión sintonizó con ese particular lirismo agridulce, tierno y lleno de humanidad que caracteriza al compositor hamburgués. Tampoco se apreció mucha flexibilidad en la agógica, ni la suficiente atención al peso de los silencios. Sí que hubo decisión, garra dramática y mucha fuerza expresiva –en algunas frases los violonchelos parecían salir ardiendo–, además de un empuje dionisíaco muy interesante en el scherzo, pero en semejante obra maestro todo esto no es suficiente. Resumiré de la siguiente manera: un 9 para Beethoven, solo un 7 para Brahms. Pero yo he cumplido mi ilusión de ver a Zukerman, así que me doy por satisfecho.

Pablo, la música en Siana

9 de abril

Muy honorables

IN MEMORIAMViernes 8 de abril, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Abono 10 "Concierto con variaciones" OSPA, Adolfo Gutiérrez Arenas (violonchelo), David Lockington (director). Obras de Avner Dorman, Samuel Barber y Sir Edward Elgar. En este concierto dedicado a la memoria de Eloy Palacio Alonso, el bombero fallecido en acto de servicio el pasado jueves en el incendio de la calle Uría de Oviedo, las emociones comenzaron una hora antes con la conferencia de Gloria Araceli Rodríguez Lorenzo, autora de las notas al programa que dejo enlazadas en los autores, un descubrimiento por su buen saber y estar unido a una pasión juvenil contagiosa, que nos preparó para lo que vendría después con una maravillosa exposición titulada "Del tema con variaciones a las variaciones sin tema, o cómo aunar tradición y modernidad en la creación musical" donde los apuntes biográficos además de los musicales y expuestos en orden cronológico, inverso al del concierto, sirvieron para comprender mucho mejor esa unidad entre autor y obra que después con la interpretación que nos traía de nuevo al principal director invitado, redondearían una velada única. Y si quien cerraría programa tuvo pronto el muy honorable título de Sir, de Caballero, esta vez todos los protagonistas, incluido el heróico bombero, deberían tener ese rango porque además de memorable y emotivo, supuso el reencuentro con el buen hacer desde la elección de las propias obras, poco programadas manteniendo la apuesta por aunar tradición y modernidad desde la variación, en el amplio sentido de la palabra y más allá de la forma musical. No creo que las Variaciones sin tema (2003) de Avner Dorman (1975), encargo y estreno de Zubin Mehta con la Orquesta Filarmónica de Israel se puedan escuchar en vivo en las salas españolas, y menos dentro de un programa homogéneo y a la vez actual, incluso en la angustia y emoción que supone la 9ª variación inspirada en la Segunda Intifada en Israel y los sucesos del 11S, donde también murieron muchos bomberos, como si se trajese directamente esta obra para recordar a Eloy Palacio. El israelí Dorman plasma en once momentos casi enlazados esas impresiones con un lenguaje universal de múltiples referencias, capaz de sacar de la orquesta toda una gama de expresividad, la que el maestro británico afincado en los EE.UU. ya dirigiese recientemente a la Grand Rapids Symphonic sabe cómo lograrlo de la formación asturiana, recuperando la colocación tradicional (me consta que la semana anterior con Pablo González también) y con un excelente trabajo tímbrico, dinámico, expresivo donde la sección rítmica sumándole piano / celesta tuvieron un papel casi protagonista. Aún quedaban frescas y cercanas las palabras de Gloria Araceli para poder disfrutar aún más de esta partitura. El violonchelista Adolfo Gutiérrez Arenas lleva música en los genes pero también ambiental, por parte de padre la pasión bachiana (demostrada en la propina de la Sarabanda perteneciente a la quinta Suite, también dedicada a Eloy Palacio), la lírica materna que hace cantar a su Francesco Ruggeri cremonense de 1673 en cada frase, y el duro trabajo casi germano con total fidelidad a cada obra, todo desde una técnica que sigue mejorando día a día sin olvidar el sentimiento necesario para como intérprete ser el puente entre la partitura y el oyente. El Concierto para violonchelo en la menor, op. 22 (1945) de Samuel Barber (1910-1981) tiene todos los ingredientes para alcanzar la perfecta comunicación y todas las dificultades técnicas que le hacen evitarlo a muchos solistas y orquestas, pero Gutiérrez Arenas, que en la entrevista concedida a Javier Neira para La Nueva España (que dejo aquí a la izquierda) califica de "salvaje y bárbaro", no rehuye el peligro ni los retos, añadiendo esta joya a su ya amplio repertorio. Le llevo escuchando hace tiempo y puedo asegurar que la interpretación del concierto de Barber es digna de guardarse en cuanto Radio Clásica la emita (pues Radio Nacional de España en Asturias graba los de la OSPA en el Auditorio aunque no salgan todos por las ondas). Si el compositor fuese británico también sería Sir Samuel, Lockington es lo primero y, también para mí desde hoy, lo segundo, muy honorable Sir David, quien "armó" desde el respeto y conocimiento, así como la humildad de todos los grandes, una interpretación que refleja el espíritu y estilo de una partitura donde cada sección encuentra el balance ideal porque no existe el lenguaje de alternancia entre solista y orquesta, hay una línea tímbrica única casi imperceptible que convierte al cello en un instrumento más, presente siempre y a la vez unido indisolublemente a una masa orquestal liviana, clara, donde todo está en su sitio y donde la técnica que la virtuosa rusa Raya Garbousova (1909-1997), destinataria de la obra, aconseja a Barber, se une al lirismo único del considerado mejor compositor estadounidense (junto con Copland) de la historia, y es que Adolfo G. Arenas usó la genética para volcarse con este concierto, duro donde los haya a pesar de la equívoca sencillez. Tres movimientos aparentemente clásicos, Allegro moderato donde el cello siempre canta, arco y pizzicati, agudos casi violionísticos y ese grave humano, pero además con la orquesta disfrutando y compartiendo ese lirismo en cada sección, intervenciones solistas no ya seguras sino entregadas y contagiadas, sacadas a flote sin esfuerzo con la elegancia habitual de "Sir David", con la cuerda hiriente y redonda; el Andante sostenuto de una belleza casi dañina, presente y doliente, bien "mecido" por unas pinceladas de madera aterciopelada, el colchón casi etéreo de los metales y una cuerda sedosa, equilibrio dinámico fluctuante con precisión de todos hacia el solista bidireccionalmente, y sobre todo el Molto allegro e appassionato que hizo subir las intensidades emocionales a su cotas más altas, mando compartido de tarimas, rítmico para contagiar, melódico para enamorar, dinámico para contrastar sin dejar nada secundario. Un verdadero placer al que se sumó la citada Sarabanda, sentida, interiorizada, doliente, para un honorable solista como Adolfo Gutiérrez Arenas. Las Variaciones Enigma, op. 36 (1899) de Sir Edward Elgar (1857-1934) son una verdadera delicia para el "escuchante" y un dulce para toda orquesta, exigente pero agradecida para todos los atriles solistas, atemporales en estilo mas con el toque británico inequívoco que destila el Andante inicial antes de comenzar a transformarse a lo largo de las catorce variaciones siguientes. Qué placer disfrutar de Lockington jugando con el plano protagonista desde la sencillez del gesto, disfrutar de la viola de Alamá, el cello de von Pfeil, la flauta de Pearse, toda la percusión más un Prentice más preciso y preciosista en los timbales, el clarinete de Weisgerber, el corno de Romero, el fagot de Mascarell, las cuatro trompas ideales, y sobre todo la propia unidad orquestal que nunca podemos perder. Pudimos disfrutar de ese Adagio increíble que es el "Nimrod" en su totalidad, siempre bello e interpretado de forma sublime, evolucionando el motivo inicial desde una escritura sin referencias e inequivocamente de Elgar, del "Troyte" Presto capaz de exigir y alcanzar limpieza a la penúltima "Romanza" Moderato, verdadero prueba de toque técnica y melódica de conjunto. El traje de hechura inglesa le sienta bien a nuestra orquesta, bien cortado por un británico como el honorable Lockington que siempre la viste con su toque a medida, y el resultado es una elegancia y saber estar que desde las butacas siempre se nota.



Pablo, la música en Siana

18 de marzo

Geroncio, ángeles y demonios

Jueves 17 de marzo, 20:00 horas. Teatro Jovellanos, Gijón: Concierto extraordinario de Semana Santa, OSPA, Allison Cook (mezzo), Zach Borichevsky (tenor), Nathan Berg (bajo), Coro FPA (maestro de coro: José Esteban García Miranda), Rossen Milanov (director). Sir Edward Elgar: El sueño de Geroncio, op. 38 (1900). Entrada: invitación abonados OSPA. Hay obras que deben escucharse en vivo al menos una vez en la vida, y si además el propio compositor dice "Si alguna obra mía es digna de no olvidarse, ésta es", entonces podrán comprender mi deseo hecho realidad de este The Dream of Gerontius de Elgar, puede que sintiéndome ya un "hombre viejo" como el protagonista, sin importar cómo clasificar o analizar esta magna obra (oratorio, cantata dramática...) sobre textos del cardenal John Henry Newman (1801-1890). Está tan bien escrita para cada intervención que es maravilloso escuchar cómo se mueven y aparecen las voces solistas, el coro y la propia orquesta en una sucesión sin apenas respiro, con dos partes bien diferenciadas donde el descanso rompió un poco el dramatismo implícito: una primera parte "terrenal" y la segunda "más allá de la tierra", tal y como la concibió un inglés que adoraba a Wagner (como recuerda Lorena Jiménez en las notas al programa enlazadas arriba en el autor) pero cuya música tiene sello propio en este diálogo con la muerte lleno de serenidad. Interesantes los tres solistas de este concierto extraordinario, comenzando por el tenor Borichevsky que tiene el papel más extenso. De timbre hermoso, emisión más que correcta en todos los registros y momentos de belleza casi íntima, especialmente cuando se convierte en el alma de Geroncio con unos pianissimi muy sentidos. El bajo-barítono Berg al que pude escuchar hace años en el Auditorio, interpreta al predicador de la primera parte y al ángel de la agonía final, dos registros en uno donde el impacto del texto se refleja en su proyección desde un color algo metálico en el agudo pero ideal para inspirar el terror y temblor antes del último vuelo. Encantado con la mezzo escocesa Allison Cook que "llena" la segunda parte como un ángel, voz carnal de amplio registro, destacando un grave homogéneo precisamente en los momentos dramáticos, una musicalidad etérea como el personaje y un fraseo siempre contenido lleno de gusto, sin exceso alguno e ideal color para esta obra donde su voz lleva los momentos más emocionantes. Cantando ópera es un nombre a tener en cuenta y apuntarlo. El Coro de la FPA se enfrentó nuevamente a un reto ante la envergadura de esta partitura, superando con creces las exigencias. A lo largo de la obra pasa por todos los estados anímicos hechos música, "Los asistentes" con un Kyrie latino "a capella" bien emitido y afinado, siguiendo el Be merciful, be gracious con orquesta sin perder presencia, el Rescue him con Amén incluido para mantener gusto y musicalidad, aumentando las tensiones durante la segunda parte, ángeles y demonios reflejados en papel y línea de canto, con unas voces blancas angelicales, las graves algo cortas en número pero buen contrapeso, e insistiendo en la escritura tan excelente de Elgar, el empaste y búsqueda de un timbre propio ideal, donde los instrumentos doblan a veces (impresionantes las trompas) o realizan contracantos alcanzando un color único donde no era necesario aumentar volumen para escucharlos nítidamente. La aparente lejanía del canto (estaba en la fila seis lateral) sumó en vez de restar calidades, puede que la inseguridad puntual esta vez ayudase a unos pianísimos increíbles, poniendo los contrastes al ángel o el alma en los coros de "Demonios" o "Coro angelical" (especialmente las mujeres), clamando las "Voces de la tierra" al pedir misericordia y ese final de las Almas del purgatorio como clímax coral antes de despedirse como "almas" y nuevamente el "Coro angelical", amén incluido. La OSPA sigue en niveles de excelencia en todas sus secciones, incluso con los refuerzos que esta obra exige aumentando vientos e incluyendo órgano. Su amplísima gama dinámica fue un placer, más allá de buscar ambientes complementarios del texto, protagonismo siempre presente y tesituras que refuerzan cada número coral. La dirección de Milanov tendió a ralentizar algunos números que perdieron impacto, salvo el inmenso y emotivo Preludio, aunque ganaron lirismo y emoción, pero hubiese preferido más aire que convenciese de los contrastes entre tierra y más allá, quedándonos en unos apuntes que el Jovellanos agradece por sus dimensiones, obligando a tocar muy juntos y escucharse todos. Este reto de Gerontio superado, supongo que en el Auditorio tendrá aún más grandiosidad tras este estreno gijonés.

Ópera Perú

28 de enero

Gran Teatro Nacional presenta temporada 2016

© GTN(Ópera Perú) Como suelen hacer los principales teatros del mundo antes de iniciar sus temporadas, el Gran Teatro Nacional este día ha decidido mostrarnos lo que trae su amplia programación, llena de espectáculos no solo clásicos, sino de los mas variados géneros.La temporada se inicia la próxima semana, y además de presentar interesantes eventos, ha develado las temporadas de los elencos nacionales, así como nombres internacionales de prestigio.Sigue a Ópera Perú en Facebook y Twitter.© GTNLa Orquesta Sinfónica Nacional inicia su temporada este viernes 6 de febrero como es costumbre con un concierto en que combinan piezas clásicas y populares. Esta vez le dan paso a la música criolla, invitando como solistas a Eva Ayllón, Willy Terry, Rosa Guzmán, Victoria y José Villalobos. En la parte clásica interpretarán "Fiesta" de Jimmy López, y la suite del ballet "Estancia" de Ginastera, para pasar luego a selecciones del folklore. Este programa inaugural se repite el domingo. Durante la temporada de verano, que va hasta el 18 de marzo, participarán los directores Matteo Pagliari, Fernando Valcárcel y Carmen Moral, así como los solistas Franco Carranza y Carlos Johnson, quien hará de director y solista. Destacan en estos conciertos la sinfonía no. 9 "La grande" de Schubert, las Serenatas para cuerdas de Elgar y Dvorak, y el poema "Schehérazade" de Rimsky-Korsakov.Durante febrero, la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil presenta un concierto en que presenta a solistas locales del rock como César Vega  y el Ensamble Rock: Guitarra: Charlie Parra ; Batería: Hans Menacho ; Bajo: Noel Marambio. Presentarán selecciones de Metallica, Black Sabbath, Frágil, Queen, Guns and Roses, entre otros. Luego presentarán un mini festival titulado "Todo Mozart" en que presentarán fragmentos de obras de cámara y sinfónicas. En marzo presentarán un concierto de Semana Santa, junto al Coro Nacional de Niños.El Festival Internacional de Ópera "Alejandro Granda" llega a su novena edición presentando en marzo dos Galas: "Viva Rossini", presentando el Stabat Mater y arias de sus óperas mas aclamadas; y "Gala lírica italiana" con las arias mas famosas de ese repertorio. Participan solistas del Festival de Pésaro, bajo la dirección de Jacques Lacombe. Este mes se  corona con la presentación de la legendaria Count Basie Orchestra, la cual acompañó a Frank Sinatra y Ella Fitzgerald en su mejores años.© NYTEl 1 y 2 de abril llega el Ballet Nacional de Chile. El 23 de abril se presenta la superestrella de la lírica, la mezzosoprano Joyce DiDonato en un recital. El Coro Nacional da su primer concierto sinfónico coral del año, y se presenta el pianista Simon Ghraichy.  A fin de mes la Sociedad Filarmónica de Lima inicia su Ciclo Sinfónico con la presentación de la Orquesta Sinfónica del Estado de San Petersburgo. La OSN, en su temporada de otoño, junto a la OSNJ, presentarán la ambiciosa Sinfonía "Turangalila" de Messiaen, titánica obra que será el plato fuerte de la temporada. Llegará el famoso pianista Nelson Freire para interpretar el Concierto no. 2 de Brahms, en un programa dirigido por Valcárcel que se completa con "Popol Vuh" de Ginastera, celebrando su centenario.En mayo la SFL presenta a Daniel Hope y la Orquesta de Cámara de Basel; El Coro Nacional inicia una nueva temporada de ópera con cinco funciones de "Carmen" de Bizet. La OSN será dirigida por Julian Kuerti, con Nancy Fabiola Herrera como solista, en las Rückert-Lieder de Mahler. Kuerti dirigirá la deliciosa suite de "Der Rosenkavalier" de Richard Strauss.© RFLa OSN en junio celebra el centenario de Henri Dutilleux con el estreno en Perú de "Métaboles". La afamada pianista Gabriela Montero interpretará el Concierto de Grieg con la orquesta. La Asociación Romanza presentará su acostumbrada Gala Lirica en dos fechas. El Ballet Nacional inicia su temporada. La SFL presentará a los Virtuosi de Praga. El mes termina con la presentación de la superestrella de la ópera, la soprano Renée Fleming, el sábado 25 en un recital.En julio tenemos dos visitas regionales: La Orquesta Sinfónica Juvenil de Caracas y la Orquesta Sinfónica de Colombia, en un programa llamado "Pazcífico SInfónico". © JonasKaufmann.comEn agosto, el pianista Juan José Chuquisengo presenta un concierto junto a José Luis Madueño. El 12 de agosto TQ Producciones presenta el tenor mas famoso de hoy, Jonas Kaufmann, para dar un recital. La OSNJ y el Coro Nacional de Niños continúan sus temporadas. el 15 vuelve la Orquesta Filarmónica de Israel, dirigida por Zubin Mehta.  La OSN, junto al Coro Nacional, Coro Nacional de Niños, y los actores Alberto Ísola y Luis Peirano, presentará la Sinfonía "Dante" de Franz Liszt, obra de grandes proporciones. A fin de mes,  la Asociación Romanza presenta la ópera "Turandot".En setiembre, el cellista Mischa Maisky vuelve a Lima para debutar en el GTN junto a los Solistas de Tel Aviv. El Ballet Nacional inicia un nuevo espectáculo. Fernando Valcárcel dirige a la OSN en un interesante programa con el Concierto para violín de Glazunov y la Sinfonía no. 5 de Mahler.El octubre veremos al conjunto español de música sacra, La Grande Chappelle. TQ Producciones promete a grandes artistas como Kathia Buniatishvilli, Renaud Capuçon, Denis Matsuev, y Leonard Elschenbroich en estos meses, tanto en recital como con orquesta. El Festival ERART se inicia como todos los años. La OSN presenta en su temporada de primavera grandes obras como el Concierto para arpa de Ginastera, la Sinfonía no. 4 de Bruckner, Concierto para cello de Shostakovich, Rapsodia Española de Ravel, y "La Consagración de la Primavera", de Stravinsky, junto a la OSNJ. El programa se cierra con el gran regreso de nuestro excelente director Miguel Harth-Bedoya.En diciembre, se realizará el II Festival de Coros; La Orquesta de la PUCP dará si habitual Concierto Anual; y el Ballet Nacional presentará "Romeo y Julieta" de Prokofiev.Este 2016 viene ambicioso.

Edward Elgar
(1857 – 1934)

Sir Edward William Elgar, (2 de junio de 1857 - 23 de febrero de 1934) fue un compositor británico. Su primera obra importante para orquesta, las Variaciones Enigma, obtuvo un clamoroso éxito. También compuso oratorios, música de cámara, sinfonías y conciertos instrumentales. Su producción incluye las marchas de Pompa y Circunstancia, la primera de las cuales se canta frecuentemente con las palabras Land of Hope and Glory, común en las colaciones de grados. En muchos países esta obra se utiliza como marcha nupcial en bodas. Fue nombrado Maestro de Música Real en 1924.



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